EL DERECHO A LA INFORMACIÓN DEL SOCIO

EL DERECHO A LA INFORMACIÓN DEL SOCIO

Las sociedades comerciales son conformadas por personas – naturales o jurídicas – que comparten una misma visión empresarial. Los socios, sean accionistas o socios propiamente dicho, adquieren el estatus de socio al participar en el acto de fundación o de manera a posteriori, empero con idénticos efectos, es decir, adquieren los mismos derechos y obligaciones, sin importar el momento de involucrarse en la sociedad.

En teoría, tener acceso a información interna de la sociedad es un derecho nato del cual goza todo socio como tal, asimismo, es un deber del órgano social de facilitar la información cuando esta sea solicitada por el socio, sin embargo, en la praxis no es tan así.

Siendo el derecho a la información un derecho subjetivo, esta puede ser peticionada de manera individual por cualquier socio, es decir, no hace falta que la solicitud se gestione por el órgano social, más bien, es el órgano social el encargado de satisfacer dicho requerimiento. Pero, como dije anteriormente, en la práctica el citado derecho no es tan abstracto y, suele mal interpretarse, por lo general por la parte solicitante que es el socio interesado. Y claro, no puede ser de otra manera, es natural que el socio se sienta con derecho a tener acceso a cuanta información resguarde la sociedad, empero, la realidad prescribe lo contrario.

Se puede deducir que existen tres niveles de información de la cual la sociedad guarezca; tenemos en primer lugar la documentación que está al alcance del público general, esto se puede apreciar en los registros de comercio, cuyos archivos son de libre acceso y consulta, pero, por otra parte, existe información al alcance únicamente de los socios, conocida como “información predispuesta”, y es aquella que debe ser proporcionada por el órgano social de manera obligatoria, respetando así el derecho político o corporativo del socio. Por último, está la información de mayor reserva y de acceso rígido del ente societario.

En atención a esto último, cabe señalar que el legislador adoptó medidas de protección de la sociedad para restringir a los socios el acceso a cierto tipo de información catalogada de secreto comercial o de los negocios. Es justamente aquella información que, de ser divulgada, puede afectar seriamente a la sociedad e inclusive causarle un daño irreparable, verbigracia, divulgar el know-how y otros secretos técnicos de estricta confidencialidad. Por consiguiente, este límite al derecho de la información busca resguardar el interés social sobre el individual y corresponde por tanto la restricción de aquella información en aras de amparar el secreto de las operaciones en general.

En conclusión, el derecho a la información del socio no es amplísimo, sino que tiene un perfil reservado en resguardo de los intereses de la sociedad comercial en su conjunto, entonces, debe quedar claro que la barrera a determinada información societaria responde al interés común de la sociedad, es ahí donde descansa el fundamento para limitar el derecho a la información del socio.