PRINCIPIO DE LA FUENTE

PRINCIPIO DE LA FUENTE

En materia tributaria el Estado tiene la potestad de crear e imponer coercitivamente tributos en territorio nacional. Bolivia como país receptor de capitales viene a beneficiarse del principio de la fuente puesto que en virtud de este sistema territorial el Estado tiene la potestad tributaria de gravar los hechos imponibles originados y/o que producen efectos en su territorio nacional, sin importar que los sujetos del mismo tengan nacionalidad extranjera o su domicilio o residencia en el extranjero.

Para los países en vías de desarrollo, el principio mencionado evita que países exportadores de capitales abusen de sus potestades fiscales. Como sabemos, todo Estado requiere de un ingreso, o sea de recursos para poder cumplir su rol para con la ciudadanía, y uno de los mecanismos para conseguir aquello es a través de un sistema tributario eficiente. Sin embargo, cuando los extranjeros –por lo general, provenientes de países industrializados- invierten en el país, en vez de pagar los impuestos del país receptor de la inversión (en nuestro caso Bolivia), lo hacen en su propio país dado que, por lo general, son amparados por los tratados internacionales de doble imposición.

Pues, es regla general que los países exportadores de capital apliquen el sistema subjetivo para determinar la aplicabilidad de determinado régimen tributario. Para ellos la nacionalidad y el domicilio son los elementos determinantes a la hora de gravar los hechos imponibles.

Esto genera una desventaja para los países en vías de desarrollo ya que la gran mayoría son receptores de capitales y no así a la inversa.

Por consiguiente, cabe afirmar que el principio de la fuente garantiza a los países víctimas del abuso de las potestades fiscales de países industrializados, un tratamiento más equitativo en relación con las potestades fiscales.

Aparte de equilibrar las potestades fiscales, la adopción de este principio dejaría sin efecto los tratados de doble imposición dado que se tendría certeza de las atribuciones tributarias y los sujetos, por tanto, no correrían el riesgo de recibir una doble imposición.

Por otra parte, varios especialistas aseveran que la adopción del principio de la fuente se extendería a los paraísos fiscales consiguiendo la eliminación de los mismos, es decir, las empresas constituidas en los paraísos fiscales dejarían de beneficiarse de la exención de impuestos dado que se aplicaría directamente el principio de territorialidad como base para la determinación del hecho imponible a gravar.

En definitiva, el “Principio de la Fuente” constituye un cierre a los abusos que genera el sistema tributario subjetivo, otorgando equidad en la asignación de potestades fiscales, mediante el sistema tributario territorial.